Cómo es un día en un Summer Camp de EEUU: la experiencia real de un monitor

Cuando alguien piensa en trabajar como monitor en un campamento de verano en Estados Unidos, suele imaginarse algo parecido a lo que ha visto en películas: lagos, fogatas, niños riendo. Y no van desencaminados. Pero lo que casi nadie sabe hasta que lo vive es que en un Summer Camp el concepto de «día normal» simplemente no existe. No hay rutina de oficina, ni horario que se repita exactamente igual dos días seguidos. Hay una estructura, sí, pero dentro de ella cabe todo: imprevistos, risas, cansancio y algún que otro momento que se queda grabado para siempre.

Para contarlo bien, no hay nada mejor que combinar el horario real del programa con las voces de quienes ya han sido monitores. Así que este artículo es un recorrido por un día de Camp, con testimonios reales de antiguos participantes de Travelingua.

¿Cómo es un día en un Summer Camp? Horario

El día en un campamento americano sigue un ritmo marcado, pero no monótono. Así se reparten las horas de forma habitual:

Todo empieza pronto, sobre las 8:00 horas, cuando el campamento entero se despierta para arrancar una jornada llena de actividades. Después del desayuno a las 9:00 horas, uno de esos momentos en los que se respira ambiente y motivación para lo que viene, arranca el primer bloque de actividades a las 10:00 horas, el momento más esperado tanto por los campistas como por los monitores especialistas.

A las 12:30 horas llega la comida, con más ambiente, canciones y ese hambre que solo da una mañana entera de actividad. Después, entre la 13:30 y las 14:30 horas hay un rato de descanso: no es una siesta al uso, pero sí un momento para desconectar antes de la tarde.

La tarde retoma fuerza con un nuevo bloque de actividades a las 14:30 horas, seguido de la merienda a las 15:30 horas para recargar energía. A partir de las 16:00 horas, las actividades suelen ser algo más tranquilas, hasta que llega la cena a las 18:00 horas. Y cuando cae la noche, entre las 20:00 horas y las 22:00 horas, llegan las actividades nocturnas: desde el clásico camp fire hasta talent shows improvisados. A las 22:00 horas, luces apagadas y a dormir, para recargar pilas de cara al día siguiente.

Dia a dia monitor camp usa

Funciones de un monitor en un Summer Camp USA

Detrás de ese horario hay un trabajo que gira en torno a dos bloques concretos:

  • Cuidar y supervisar al grupo de campistas durante toda la jornada es la base del puesto. No se trata solo de vigilar, sino de acompañar. Un monitor de Camp USA es, sobre todo, un referente para su grupo durante semanas.
  • Impartir o apoyar en la actividad asignada: escalada, kayak, tenis, robótica, tiro con arco, deportes acuáticos, etc., lo que sea que el camp necesite y tú sepas hacer. Es la parte donde cada monitor puede compartir lo que le apasiona.

Además de lo anterior, un monitor también debe estar disponible para resolver cualquier imprevisto, desde una rodilla raspada hasta una noche de insomnio en la cabaña. Esta es la parte que más pone a prueba, y también la que más enseña a nuestros participantes.

Lo que cuentan quienes ya lo han vivido con Travelingua

Sobre el papel, este horario puede sonar intenso, y lo es. Pero según los propios monitores que ya han pasado por un Summer Camp con Travelingua, la intensidad es justo lo que lo hace inolvidable.

Josué V., que trabajó en el YMCA Camp Becket de Massachusetts, recuerda especialmente el entorno y la mezcla de culturas que se vive allí dentro. Convivir en el bosque, junto a un lago, con compañeros de países tan distintos como México, Colombia, Reino Unido o Egipto es una gran experiencia. Para él, comprobar que era capaz de desenvolverse bien en un contexto tan diferente al suyo le dejó la certeza de que puede trabajar en cualquier país el día de mañana.

No todo el tiempo es para los campistas, Ainhoa C., que estuvo en Camp Island Lake, en Pensilvania, destaca algo que mucha gente no espera, que estos campamentos también cuidan al monitor. Cuenta que le sorprendió lo mucho que valoraba el tiempo libre real que le daban, porque al estar 24 horas al día con los niños, ese descanso acaba siendo imprescindible.

Para Alejandro L., monitor en Camp Manitou for Boys (Maine), la experiencia fue tan parecida a lo que había visto en pantalla que lo primero que le dijo a sus amigos al volver fue que pensaran en la película Camp Rock. Y más allá de la estética, se queda con las amistades que hizo por todo el mundo.

Hay quien repite una y otra vez. Paula H., que trabajó en Linx Camps (Massachusetts) desde los 20 años, volvió tantos veranos como pudo. Habla de amigos con los que sigue en contacto años después, de niños que la acogieron desde el primer día, y de haber encontrado, en sus propias palabras, su mejor versión durante esos veranos.

Eso sí, no todo son fogatas y buenos recuerdos, también hay una parte más dura que casi nunca se cuenta. Iohanna B., que estuvo en Interlochen Center for the Arts (Michigan), lo resume bien: nada te prepara para la despedida. Después de semanas de convivencia intensa con gente de todo el mundo, decir adiós se convierte en uno de los momentos más difíciles de la experiencia.

Esa mezcla de intensidad, aprendizaje y despedidas es, precisamente, lo que hace que tantos monitores decidan repetir verano tras verano.

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¿Te ves viviendo un verano así?

Ningún resumen sustituye la experiencia real, pero si después de leer esto te imaginas despertándote en un campamento en mitad del bosque, rodeado de campistas y monitores de todo el mundo, es buena señal. Puedes consultar todos los detalles del programa, requisitos, salario y proceso de inscripción, en la página del programa Summer Camp USA, o pedir una cita telefónica gratuita para comprobar si cumples los requisitos y dar el primer paso. En Travelingua podemos saber si es tu momento. ¡Te esperamos!

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